Qué es el ACWR y qué no es

El ACWR (acute:chronic workload ratio, o ratio entre carga aguda y carga crónica) es una de las métricas más citadas —y más mal interpretadas— del monitoreo de carga en el deporte. Esta guía explica qué mide, las dos formas más usadas de calcularlo y qué dice la evidencia más reciente sobre sus límites.

Carga aguda y carga crónica

La carga aguda resume el trabajo reciente de un jugador, normalmente los últimos siete días. La carga crónica resume un período más largo, normalmente las últimas cuatro semanas, y funciona como una referencia de lo que el jugador venía tolerando. El ACWR es, en el fondo, el cociente entre esas dos cargas: cuánto se entrenó esta semana en relación con lo habitual para ese jugador.

Un ACWR cercano a 1 indica que la carga reciente está en línea con lo que el jugador viene sosteniendo. Un valor bastante mayor a 1 marca un salto respecto de esa referencia; un valor bastante menor marca una caída. Ninguno de los dos es automáticamente “bueno” o “malo”: el número describe un cambio, no lo interpreta por ti.

Dos formas de calcular el promedio

Promedio móvil (rolling average)

El método más simple pondera cada día de la ventana elegida por igual. Si la ventana crónica es de 28 días, cada uno de esos 28 días pesa lo mismo en el promedio, sin importar si fue ayer o hace cuatro semanas.

EWMA

La media móvil exponencial (EWMA) pondera más los días recientes y va reduciendo el peso de los días más antiguos de forma gradual, en lugar de tratarlos a todos por igual. Williams et al. (2017) propusieron esta alternativa porque el promedio móvil puede producir saltos artificiales: cuando una sesión muy exigente entra o sale de la ventana de 7 o 28 días, el promedio cambia de golpe aunque la carga real del jugador no haya cambiado tanto. La EWMA suaviza esa transición.

Coupled y uncoupled

Hay una segunda decisión, independiente de la anterior: si la carga aguda queda incluida dentro de la carga crónica (coupled) o si ambas se calculan sobre períodos que no se superponen (uncoupled). En el cálculo coupled, la semana más reciente es a la vez el numerador y parte del denominador, lo que genera una dependencia matemática entre ambos números. El cálculo uncoupled evita esa superposición calculando la carga crónica solo sobre las semanas previas a la aguda, sin incluirla.

De dónde viene el interés por el ACWR

El interés por esta métrica creció a partir de dos estudios que buscaban una señal simple para el trabajo de todos los días. Hulin et al. (2014), estudiando lanzadores de críquet de élite, encontraron que los saltos bruscos de carga aguda se asociaban con más lesiones en la semana siguiente. Gabbett (2016) planteó después la idea, ya famosa, de la “paradoja entrenamiento-lesión”: entrenar fuerte no es en sí mismo el problema si la carga se progresa de forma apropiada; el riesgo aparece con los saltos mal gestionados, no con el volumen de trabajo en sí mismo.

Qué dice la evidencia más reciente

Impellizzeri et al. (2020) revisaron los problemas conceptuales y estadísticos del ACWR: al ser un cociente, es sensible a cómo se define cada componente, arrastra la dependencia matemática del cálculo coupled, y no existe todavía evidencia sólida de validez causal o predictiva a nivel individual. Su conclusión no es que el ACWR sea inútil, sino que no debería usarse solo ni presentarse como si anticipara lesiones.

Por eso esta guía no dice que el ACWR “prediga” ni “prevenga” nada. El ACWR es un ratio de monitoreo, no un modelo de predicción: una forma de ver, de un vistazo, si la carga de un jugador se movió más de lo habitual. Qué hacer con esa información sigue siendo una decisión del cuerpo técnico y del área médica, con el resto del contexto disponible —wellness, RPE, disponibilidad— y no solo ese número.

Errores comunes al leerlo

Tres errores se repiten seguido. El primero es perseguir un número mágico: no existe un valor de ACWR universalmente “seguro” para todos los jugadores o todos los deportes; la referencia útil es la del propio jugador a lo largo del tiempo, no un umbral genérico. El segundo es cambiar de método a mitad de temporada: comparar un ACWR calculado con promedio móvil contra uno calculado con EWMA no tiene sentido, porque no miden lo mismo. El tercero es mirar el ACWR de un jugador con pocos días de datos cargados: con una ventana crónica incompleta, el cociente puede ser engañoso, y conviene esperar a tener algunas semanas de carga antes de sacar conclusiones.

En la práctica

Como no existe un método “correcto” universal, lo que importa es que cada cuerpo técnico pueda usar el que ya conoce y en el que confía. Athlo permite configurar perfiles ACWR con promedio móvil o EWMA, y con cálculo coupled o uncoupled, para que el número que ves sea el mismo que ya sabes leer. El resultado se lee junto al resto del control de cargas, no de forma aislada.

Fuentes

  • Gabbett TJ (2016) “The training–injury prevention paradox: should athletes be training smarter and harder?” British Journal of Sports Medicine 50:273–280.
  • Hulin BT, Gabbett TJ, Blanch P, Chapman P, Bailey D, Orchard JW (2014) “Spikes in acute workload are associated with increased injury risk in elite cricket fast bowlers” British Journal of Sports Medicine 48:708–712.
  • Williams S, West S, Cross MJ, Stokes KA (2017) “Better way to determine the acute:chronic workload ratio?” British Journal of Sports Medicine 51:209–210.
  • Impellizzeri FM, Tenan MS, Kempton T, Novak A, Coutts AJ (2020) “Acute:chronic workload ratio: conceptual issues and fundamental pitfalls” International Journal of Sports Physiology and Performance 15:907–913.