Cuestionario de wellness diario para el plantel
El wellness diario es un cuestionario breve que el jugador responde antes de entrenar. Una forma habitual tiene cinco ítems (fatiga, sueño, dolor muscular, estrés y ánimo) en una escala de 1 a 5, y se lee contra la línea de base de cada jugador, no contra un umbral común. La evidencia lo respalda como señal de seguimiento, pero es mixta y no muestra que prediga lesiones.
Por qué preguntarle al jugador antes de medirlo
En una encuesta a 41 de 82 clubes de alto nivel invitados, de Europa, Estados Unidos y Australia, la respuesta de los jugadores al entrenamiento se monitoreaba con cuestionarios en el 68 % de los clubes y con protocolos submáximos en el 41 %. Las principales barreras fueron la falta de recursos humanos y, en segundo lugar, la adhesión del entrenador (Akenhead y Nassis, 2016). Respondió la mitad de los clubes invitados.
En otra encuesta, a 100 profesionales del alto rendimiento de varios deportes (55 % de respuesta), los cuestionarios de autorreporte fueron el método de fatiga y recuperación más usado (84 %), con métodos basados «mainly on experiential evidence rather than replication of methods used in scientific publications» (Taylor et al., 2012).
Una revisión sistemática de 56 estudios encontró que las medidas subjetivas reflejaron las cargas agudas y crónicas «with superior sensitivity and consistency than objective measures», aunque las medidas subjetivas y objetivas «generally did not correlate» (Saw et al., 2016). Se leen como complemento del GPS y del sRPE, no como reemplazo.
Qué preguntar: los cinco ítems
El formulario de cinco ítems de estilo McLean puntúa de 1 a 5 la fatiga, la calidad del sueño, el dolor muscular, el estrés y el ánimo, donde 5 es lo mejor. Las anclas son «Very fresh … Always tired» para la fatiga y «Very restful … Insomnia» para el sueño (World Rugby Passport, fuente secundaria). McLean et al. (2010) es un estudio de rugby league con 12 jugadores, no de fútbol: la percepción de fatiga, bienestar y dolor se redujo significativamente en las 48 horas posteriores al partido, y la fatiga volvió a la línea de base al día 4 del microciclo de 5 días.
En fútbol se usa en estudios como el de Oliveira et al. (2023), con 13 profesionales durante 16 semanas, y el de Malone et al. (2018), con un arquero, que usó pasos de 0,5 puntos y sumó los cinco puntajes.
Una revisión de 21 estudios (500 atletas, 181 de fútbol) muestra que no hay un estándar: de 3 a 8 ítems, en escalas de 5, 7 o 10 puntos. Los más usados fueron dolor muscular (20 estudios), fatiga (20), sueño (19), estrés (14) y ánimo (6); en 14 estudios el compuesto se sumó (Duignan et al., 2020).
Hooper frente al formulario de cinco ítems
No son lo mismo, y conviene no mezclarlos:
| Índice de Hooper | Formulario de 5 ítems | |
|---|---|---|
| Ítems | 4: calidad del sueño, estrés, fatiga y dolor muscular (DOMS) | 5: fatiga, sueño, dolor muscular, estrés y ánimo |
| Escala | 1 a 7 (1 = muy bueno / muy bajo) | 1 a 5 (5 = lo mejor) |
| Puntaje | Suma de los cuatro | Por ítem, o suma de los cinco (Malone et al., 2018) |
Fuentes: Barčák (2024, secundaria) para la definición de Hooper; World Rugby Passport (secundaria) para el formulario de 5 ítems.
El origen es Hooper y Mackinnon (1995). De 12 estudios que la citan, solo 4 llamaron «Hooper Index» al puntaje sumado, y la dirección de la escala varía: en 7 estudios el puntaje más bajo era el mejor (Duignan et al., 2020).
Cómo implementarlo
En 30 entrevistas a atletas, entrenadores y staff de un instituto nacional de deportes, los factores de implementación dependían de la propia medida (accesibilidad, momento de completarla) y del entorno social (adhesión, refuerzo). Una medida bien diseñada debería dar datos de calidad con la mínima carga para atletas y staff (Saw et al., 2015).
Leerlo por jugador, no por plantel
El puntaje bruto no se interpreta contra una tabla común. La línea de base individual es el z-score: (puntaje − media del jugador) / desvío estándar del jugador, por ítem (Campbell et al., 2020). Malone et al. (2017) y Gallo et al. (2016) la modelan como «wellness z-score».
En 48 futbolistas de dos equipos, un z-score de −1 se asoció con −4,9 % de player load, −8,9 % de player load a baja velocidad y cerca de −3,5 % de distancia a alta velocidad (Malone et al., 2017). Gallo et al. (2016) vieron un patrón similar en fútbol australiano.
Qué dicen los números
- Día posterior al partido. En Oliveira et al. (2023), el MD+1 tuvo los valores de wellness más bajos, con correlaciones negativas grandes entre fatiga y sRPE (r = −0,593; n = 13). En el arquero de Malone et al. (2018), fue más bajo en MD+1 y MD−4 (un solo jugador, correlaciones de pequeñas a moderadas).
- Fatiga y carrera de alta intensidad. En 10 jugadores de la academia de un club de Premier League durante 17 días, la fatiga diaria se correlacionó con la carrera de alta intensidad del día anterior (r = −0,51); dolor y sueño no fueron significativos (Thorpe et al., 2015).
- Semanas con dos partidos. En una muestra de la liga premier portuguesa (n = 35), el dolor muscular fue mayor (3,33 frente a 3,10) y la fatiga también (3,18 frente a 2,99), con tamaños de efecto pequeños (0,087 y 0,060) (Clemente et al., 2017).
Qué no puede decirte
- No hay evidencia de que prediga lesiones. Ninguna de las fuentes consultadas lo evalúa, y Duignan et al. (2020) piden vincularlo con resultados clínicamente significativos.
- La relación con la carga es discutida. Las asociaciones con la carga de entrenamiento fueron «predominantly trivial to moderate in the studies with the largest numbers of observations», y la relación «may not be expected or useful» (Duignan et al., 2020). En un estudio de laboratorio con 10 participantes (partido simulado a tres intensidades), el wellness total no difirió entre ensayos («limited capacity to differentiate training intensities»); solo la fatiga a las 24 horas se diferenció (Campbell et al., 2020).
- No hay un umbral validado. Un corte como «menos de 3 es alerta» no está validado: los métodos se basan sobre todo en la experiencia (Taylor et al., 2012) y los cuestionarios varían de un estudio a otro (Duignan et al., 2020).
- Refleja más que el entrenamiento. También recoge el estrés de la vida del jugador (World Rugby Passport, fuente secundaria).
- La evidencia no es solo de élite. Thorpe et al. (2015) son jugadores de academia y Campbell et al. (2020), participantes no profesionales.
Cómo lograr que los jugadores sigan respondiendo
La adhesión del entrenador figura entre las principales barreras en clubes de alto nivel (Akenhead y Nassis, 2016). Saw et al. (2015) agregan que un entorno que apoya la medida requiere adhesión y coordinación de todas las partes, a nivel individual y de la organización.
En la práctica
Una rutina semanal razonable con lo que muestra la evidencia: fijar los ítems y la escala una vez; comparar a cada jugador con su propia línea de base; leer el wellness junto con el sRPE y el GPS; y revisar con el área médica los casos que se apartan de lo habitual, sin tomar el número como diagnóstico. En Athlo, el wellness diario se configura con preguntas numéricas o de opción única y umbrales visuales , el jugador lo completa desde el celular o desde una tablet compartida del vestuario , y las alertas visuales indican respuestas que requieren atención . En el control de cargas, el staff lo consulta junto a los indicadores físicos del GPS. Podés ver cómo funciona en Bienestar y sRPE.
Fuentes
- Akenhead R, Nassis GP (2016) “Training load and player monitoring in high-level football: current practice and perceptions” International Journal of Sports Physiology and Performance 11(5):587–593.
- Taylor K-L, Chapman DW, Cronin JB, Newton MJ, Gill N (2012) “Fatigue monitoring in high performance sport: a survey of current trends” Journal of Australian Strength and Conditioning 20(1):12–23.
- McLean BD, Coutts AJ, Kelly V, McGuigan MR, Cormack SJ (2010) “Neuromuscular, endocrine, and perceptual fatigue responses during different length between-match microcycles in professional rugby league players” International Journal of Sports Physiology and Performance 5(3):367–383.
- Hooper SL, Mackinnon LT (1995) “Monitoring overtraining in athletes. Recommendations” Sports Medicine 20(5):321–327.
- Duignan C, Doherty C, Caulfield B, Blake C (2020) “Single-item self-report measures of team-sport athlete wellbeing and their relationship with training load: a systematic review” Journal of Athletic Training 55(9):944–953.
- Oliveira RFS, et al. (2023) “The relationship between wellness and training and match load in professional male soccer players” PLOS ONE.
- Malone JJ, Jaspers A, Helsen WF, Merks B, Frencken WGP, Brink MS (2018) “Seasonal training load and wellness monitoring in a professional soccer goalkeeper” International Journal of Sports Physiology and Performance 13(5):672–675. https://doi.org/10.1123/ijspp.2017-0472
- World Rugby Passport, wellness questionnaires (página educativa, fuente secundaria).
- Barčák P (2024) “Application of the Hooper Index in soccer” (revisión teórica, fuente secundaria).
- Saw AE, Main LC, Gastin PB (2016) “Monitoring the athlete training response: subjective self-reported measures trump commonly used objective measures: a systematic review” British Journal of Sports Medicine 50:281–291.
- Thorpe RT, Strudwick AJ, Buchheit M, et al. (2015) “Monitoring fatigue during the in-season competitive phase in elite soccer players” International Journal of Sports Physiology and Performance 10(8):958–964.
- Malone S, Owen A, Newton M, et al. (2017) “Wellbeing perception and the impact on external training output among elite soccer players” Journal of Science and Medicine in Sport.
- Gallo TF, Cormack SJ, Gabbett TJ, et al. (2016) “Pre-training perceived wellness impacts training output in Australian football players” Journal of Sports Sciences.
- Campbell PG, Stewart IB, Sirotic AC, et al. (2020) “Does exercise intensity affect wellness scores in a dose-like fashion?” European Journal of Sport Science.
- Clemente FM, Mendes B, Nikolaidis PT, et al. (2017) “Internal training load and its longitudinal relationship with seasonal player wellness in elite professional soccer” Physiology & Behavior.
- Saw AE, Main LC, Gastin PB (2015) “Monitoring athletes through self-report: factors influencing implementation” Journal of Sports Science and Medicine 14(1):137–146.